Se autopercibe transespecie y se implantó aletas

“No me considero cien por ciento humano. Mi persona no coincide con el concepto biológico que se conoce”.

Se llama Manel De Aguas, es catalán, tiene 24 años y se autopercibe transespecie, por lo que se implantó dos aletas a los costados de la cabeza.

“No me considero cien por ciento humano. Mi persona no coincide con el concepto biológico que se conoce”, precisó en declaraciones que recoge Infobae.

En su búsqueda de “conectarse más con la naturaleza”, el joven viajó a Japón donde se sometió a un procedimiento para colocarse los dispositivos en la cabeza.

Son dos aletas de silicona de 500 gramos, que él mismo diseñó y que están conectadas a un microchip apoyado sobre la nuca.

De esa manera, entre la piel y el hueso, el artilugio le permite sentir vibraciones de sonido, la humedad, la presión y la temperatura.

“Decidí crear unas aletas porque mi inspiración han sido siempre los peces, la biología marina. Ya de pequeño me sentía muy conectado a ellos”, explicó De Aguas.

Respecto a su transformación, Manel señaló: “Fue un proceso gradual con muchas preguntas sin respuesta. Mi familia y amigos siempre me apoyaron, porque vivieron de cerca cada decisión. En la calle, pues me miran raro, aunque eso no me afecta”.

En cuanto al aporte del dispositivo, detalló que le permite experimentar “un sonido vibratorio que viaja a través del hueso” y que es “difícil de explicar si no lo vives”.

“Me enriquece como persona, me enriquece mi curiosidad. Es más como una experiencia poética que me conecta a la naturaleza, más que antes”, aseguró el joven.

Aunque también tiene su parte negativa el implante por algunas molestias que siente. “Solo a nivel de la piel. Son bastante pesadas las aletas. por eso me las quito para dormir. En un futuro quiero que sean más ligeras”, dijo.

De esta manera De Aguas se sumó al movimiento del británico Neil Harbisson, el primer ciborg reconocido legalmente por un gobierno.

Harbisson nació con acromatopsia, una anomalía en la visión que hace que no distinga los colores. Y es por eso que en 2004, se implantó una antena en su cráneo que le permite “escuchar” los colores.

A través de un sensor, detecta el espectro de luz frente a él y lo transmite como sonido por medio de un chip dentro de su cabeza.

El británico creó en 2010 la asociación “Cyborg Fundation”, junto a la mujer transpespecie Moon Ribas, que en 2013 se implantó un sensor que vibra cada vez que hay un terremoto en el mundo.

Dicha fundación se dedicada a la investigación y creación de nuevos sentidos aplicando tecnología al cuerpo.

Foto: Instagram/Manel de Aguas

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