Renunció a su trabajo y le pagaron con 91 mil monedas de un centavo el último sueldo

Las monedas estaban cubiertas de aceite y había un cartel que decía “púdrete”.

Una historia bastante inusual llega del taller de reparaciones de autos A-OK Walker Luxury Autoworks, en los Estados Unidos. Allí, a un exempleado que acababa de renunciar se le pagó el último sueldo con 91.500 monedas. Como si fuera poco, las mismas estaban cubiertas de líquido de dirección.

Andreas Flaten, que fue gerente del taller hasta noviembre del año pasado, explicó que cree que son 91.500 monedas de un centavo, lo que suma 915 dólares en salarios adeudados. De todas formas, no los contó para asegurarse de recibir hasta el último centavo.

En diálogo con The New York Times, Flaten confesó que, para castigarle por la decisión, su antiguo empleador le dejó una montaña de monedas en la entrada del taller el pasado 12 de marzo, cuatro meses después de presentar su renuncia y tras realizar una serie de reclamos por la demora en el pago de su último sueldo.

Miles Walker, el propietario del taller, le dijo al medio CBS46 que no recordaba la situación. “No importa, le pagaron, eso es todo lo que vale”, fue lo único que comentó al respecto.

Flaten comentó que el problema surgió por “la falta de sensibilidad” de su empleador a su necesidad de ir a buscar a su hijo a una guardería en horario de trabajo. Inicialmente, Walker aceptó estas condiciones. Y él tomó el trabajo porque le permitieron retirarse todos los días a las 5 de la tarde.

Ocurrió que, durante la pandemia, la guardería de su hijo comenzó a cerrar más temprano, por lo que tuvo que empezar a retirarse del taller más temprano. “Ahí el arreglo se evaporó”, dijo Flaten. Esa imposibilidad de ir a buscar al niño y “otros intercambios desagradables” lo llevaron a notificar en noviembre que planeaba renunciar. Incluso dejó el trabajo antes de lo planeado.

Meses más tarde, cuando todavía no había recibido su último sueldo, presentó un reclamo ante el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos. Esta entidad tuvo que contactar tres veces al dueño del taller para llegar a un acuerdo, sin saber lo que vendría después. De todas formas, allí aclararon que “no hay ninguna regulación que dicte en qué moneda el empleado debe recibir un pago”.

Cuando fue citado al taller para ir a buscar el dinero, no sólo encontró que la montaña de monedas tenían aceite, sino un sobre con la expresión “Púdrete”. En el sobre encontró su liquidación de pago, pero ningún cheque ni billetes.

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